11.5.08

Es jugando

Mario Corcino era el hijo gordito de una amiga gordita de mi mamá que además era su tocaya. A mí me encantaba que mi mamá visitara a Angie.y que estuviera en casa Mario Corcino. Angie y su mamá decían que seríamos novios un día, con el pasar de los años.

Después de escuchar eso varias veces de boca de todos los miembros de la familia, Mario Corcino y yo nos íbamos a su cuarto y pasábamos la tarde disfrutando de un sano entretenimiento infantil que no recuerdo cual era. El me divertía, y me divertían también Tito y César, otros dos hijos de otra amiga de mi mama. (César conseguía meterse completo en el baúl de sus juguetes y cerrar la tapa y todo de tan pequeño que era.)

De Mario Corcino tenía una foto en la que él salía sentado en el umbral de la puerta del colegio vestido de Pinocho con una nariz que revelaba muchas mentiras dichas. A veces miraba la foto por mucho tiempo y decía un día, con el pasar de los años, seremos novios. También recuerdo que él tenía un gato o un perro o un animalito que llamaba mi atención mucho más que los tomos azul marino y dorados de su enciclopedia en inglés, que también me llamaban la atención.

En el colegio -porque Mario y yo durante unas épocas estudiamos en el mismo colegio- nos sonreíamos en los pasillos. Después Angie se encontraba con Angie en el supermercado, o en la farmacia y mi mamá preguntaba cómo está Mario? y yo escuchaba que Mario está de lo más bien. Y luego Angie, la mamá gordita de Mario, me decía le voy a decir a Mario que te vi.

El pasar de los años transcurrió. Y yo atravesaba la plaza de mi ciudad todos los días para tomar el bus de vuelta a casa. Un carro se paró a mi lado y bajó el vidrio. Mario Corcino, que ya conducía, me saludó y me preguntó a dónde iba. Te llevo, me dijo.

Ese año, Mario había entrado a ese otro colegio en ese otro lado de la ciudad. Le estaba gustando. Quería estudiar ingeniería. O medicina. O algo así. No recuerdo. Angie estaba bien. Estaba trabajando en algún lado. Verónica, su hermana, ya era ingeniera, o médica o algo así. Se había casado. O tal vez fue Mari, su otra hermana, la que se casó.

Mario Corcino me dijo muchas cosas y yo le dije muchas cosas a él. Ya que mi casa quedaba en la ruta hacia la suya, si yo quería, me dijo, me podía dar pon a veces o un aventoncito.

5.5.08


Yarÿi era la fiesta

haivi ruí haivi veve garúa espalhada over there
drizling drizling blind date of the water & the earth
garúa karaí ñeeme oje´é - omuasái mbobyry ñande lembranzas kué
oherei naikaneoi
oisuú ndopoisevei
mboriahu retÿmare
roÿ opivo ha vareá sinsentido ojupí jupi ohovo
nere poranduivaera a r a k a é peve
nere kuaasémöai moö peve
haivi ruí haiví veve
ikuaípá ÿvagare
isarambipá ÿvÿrapere amangÿ pÿporé
no mÿaheiti köé -pytü pytü mante hesá jeká
mbaeichá piko ropukata
no jepopeteveiro avavé
mbaere piko rojepopeteta
no jerokÿveimaro avavé
moö piko rojerokÿveta
no jepuraheiveimarö moöve
haivi ruí haivi veve
huleicha ichaí kiririhape ore ponandí
ha pyänandí mante okorörö pÿharé pÿtepe
ani peje pÿapÿ upeichanteko opá
peteí aventura más del Hambre 0 0 7.



La tortolita cucaracha & other poems.

19.4.08

la kinceañera sin rifle
Temuco for ever

me asustas cuando cagas es como tener un pelotòn en frente
y me rompes los espejos y ni dios ya no te importa
pareces un tahur cojo sin su sota de bastos
y esparces un conjuro pedo ke al universo invoca
devoras cualkier cosa cruda o cocida membrillo y butifarra
sumerges tu lengua foca en mi bragueta con apelaciòn descontrolada
jamona sin dueño te apetece la morcilla larga y ancha
igual te gusta en el suelo sin recato arriba y abajo de costado y de espalda
me gustas cuando orinas y tus tetas atrazan los instantes
àvidas de ser estrujadas sin tardanza
y tus nalgas entreabres como bueyes perplejos y jadeantes
mòjame te pido estoy àrido como una madre superiora
y pèlame hasta soltar las riendas tan bien sabes hacerlo
en la escalera en el jardin entre las espumas de una ola
y claro de paso ràscame las tiernas liendres
haz prosperar mi fiebre osobuca mestruada y sola
te sacudes como una perra y ya nada te detiene
y me abruma esa masa gomosa dolce farniente
constante y olorosa asaz cagas en mi sueño
ni un abracadabra entonces ni una paliza bastan
y voy, devoro alegre con fe todo ese portento.

18.4.08

Instrucción

Destos viracochas traxeron dos dellos vnos yungas
a mi tío que a la sazón estaba en Caxamarca,
el qual los resciuió muy bien
y dando de beber al vno dellos con vn vaso de oro
de la bebida que nosotros usamos,
el español en rrescibiéndolo de su mano lo derramó,
de lo qual se enojó mucho mi tío;
y después desto, aquellos dos españoles
le mostraron al dho. mi tío una carta ó libro,
o nó se qué diciendo que aquella era la quíllea
[quillka: debuxo, pintura] de dios y del rrey, e mi tío
como se sintió afrentado del derramar de la chicha,
tomó la carta, ó lo que era, y arrojólo por allí, diciendo
"que sé yo que me dais ahí; anda, vete";
y los españoles se volvieron á sus compañeros,
los quales irían por ventura á dar relacçion
de lo que habían visto y les había pasado
con mi tío Ataguallpa

(Tito Cusi Yupanqui, Vilcabamba, 1570)

12.4.08

Conejismo

Observo al conejo desparramarse frente a mí en su silla y decir:

-Futurismo.
-Modernismo.
-Dadaísmo.
-Simbolismo.
-Surrealismo.
-Vanguardismo.


Llega todos los martes e la 1:30 y roe sus zanahorias con mucho interés. Yo, no puedo evitar a conciencia mirarle las tetas. Él me muestra dos enormes dientes blancos entre sus labios rojos.

No se puede estar quieto. Cruza los pies. Encarama las piernas. Se sienta en curiosa posición de yogui. Tiene las extremidades largas y las rodillas huesudas. Prende y suelta el cabello compulsivamente. Se esmera en parecer despistado royendo su zanahoria sin importarse mínimamente en los ismos o ningún otro movimiento.

Parecería que no me comprende, pero me ha sorprendido semejante coeficiente intelectual para el tamaño limitado de su cerebro. Debajo de las grandes orejas puntiagudas el conejo me está atendiendo, entendiendo.

Yo lo esquivo con unos ojos rojos muy nerviosos. Y me imagino agarrando al conejo de la cola y desenvainándole el cuero completo con cuatro cortes en las muñecas, como he oído decir que hacen. Sospecho por debajo su piel rosada, tersa y desnuda. Supongo al conejo de cuatro patas en un coito rápido y satisfactorio, revolcándose conmigo, hablando de Beckett.

Ese conejo permanece ahí en su silla, con su lana peluda y su nariz intermitente, queriendo ser interesante. Y deja la zanahoria para decir:

-Diepalismo.

Con esa última, le he perdido la huella.

Pienso qué tendrá el conejo entre tantos animalitos de tetitas y patitas y rabitos. Inquietante e inquieto en su trémula quietud de animal asustadizo. Y pienso que no tiene nada de especial, que es que me ha vendido gato por liebre. Él continúa ahí, el único conejo, por unos meses más.

4.4.08

Mujer es, la última parada, fin de línea

Mis mujeres me gustan con faldas cortas y un lápiz en la mano para que se dibujen los ojos o escriban en las paredes según les parezca. Me gustan así en cualquier lugar, independiente de su clima, su flora y su fauna, su lengua y su moneda. Yo conocí a mis mujeres en un pueblo cubierto de nieve. Desde que abandone el frío pienso más y más en ellas. Como aquéllas tres ninguna. Es eso lo que pienso.

Las tres compartían conmigo la soledad más absoluta, los pinos iguales, como los días, unos a otros. Cuando los copos silenciosos me invadían siempre una de mis mujeres me sonreía, me hablaba de algo o se ponía el mejor vestido y aquél espacio blanco y lleno de luz se hacía más tolerable. Todo tenía olor a nada por aquellos días, gusto a nada también tenía.

Julia con grandes ojos verdes era útil y práctica para todo. Tenía también una dulzura infinita. Ella escuchaba discos y se maquillaba frente al espejo antes de salir cada mañana. También confitaba cáscara de naranja en espirales o hacia una conexión eléctrica con el mismo amor. A Julia nunca se le ocurrió reclamarme nada, y a mí, simplemente, tampoco. Ella hacía la cama con sábanas, mantas, frisas, colchas y capas y capas y capas de almohadas y dentro de todas aquellas cobijas dormía con medias puestas.

Miriam tenía largos rizos rojos hasta la espalda y era genial y divertida. Todo lo de Miriam tenía onda. Ella me abrazaba de repente o me llamaba por teléfono con súbita ternura. Era tiernamente egocéntrica y se pasaba horas mirándose al espejo o dibujando autorretratos. Lo que nos gustaba era viajar a lugares soleados. Miriam bebía cervezas conmigo, tomaba el sol de biquini.

Teresa era la más callada y triste, pero en el fondo la única persona que sabía por qué estaba allí. Tenía una pequeña hijita tibia que la acompañaba a todas partes y era como un amuleto. Fumaba, escribía y soñaba con cierta compulsión mesurada. Los peores días de nieve siempre se aparecía con buenas noticias. Poseía una curiosa colección de sombreros. No sé si le gustaban los tangos. Como era un poco olvidadiza se dejaba los corpiños en casa de los amantes.

Yo sabía que todas ellas tenían amantes en aquel pueblo de los venados donde todos llevábamos cuernos. Una vez Teresa quiso irse durante un final de semana con un músico de jazz y me propuso serena que quería que yo fuese con ellos para observar. Así, observar. Y yo sentí la tentación de escaparme con la orquesta. Los miembros prometían días de playa y abundancia. De Julia, la esposa perfecta, supe que era casada con otro antes del año y por eso ni aniversario nos dio tiempo a celebrar. Volvió con su marido y me dejó las plantas a punto de florecer.

De ellas dos sólo recibo noticias esporádicas. Miriam y yo aún nos escribimos, nos llamamos, nos vamos de vacaciones a la playa. Ella bebe cervezas conmigo, toma el sol de biquini. Yo también, a pesar de las más diversas infidelidades.

3.4.08

Xico Sá se quedó sin grass

Con mi fe de fakir
Y la daga serpiente voz de Camarón
Zarparé de mi garganta
Vou a gritar desde mi ventana
Enredarme en el tiempo ÿsÿpó
Cada momento devorado
como suspiros de la frambuesa submarina
que es como se llama el recuerdo de tu barriga
Apenas para vivir
piscar ese pÿporé cruel donde me engatuzas
medusa de mil agulhas tus orgasmos como un guante sin revés
No se puede levantar el golem kangÿlom del amor
Para hablar nada más
Sin medida ni clemencia
Sin darle nuevos nombres a la marea silenciosa
Que recoge la dentera culposa de tus sobacos
El desove en los ijares de la noche
su aceite comestible tua minha sanguijuela colibrí
Y me pregunto si
No soy digno de que me dejes en tu alma
Atornillado a tu saliva
Desdeñado pasto de tu cama
Dilapidar el oxigeno afiebrante
Bajo cielos de tu sábana
Una palabra tuya es el día que me quieras
Bastante tiempo para cortarme las venas
Ya que tienes el azufre llorado por mis poemas
La pupila caterpillar de la tormenta
Apuñalada de gotas sin vos
Donde esperar la aparicion del relámpago que te desnude la sonriza
Como la explicación atroz de un aneurisma
Ya que eras y sos
La única la cosquilla rumor
El color abandonado del ÿsapÿ
La instrucción rúnica que descifraran los capullos verdeoscuros
Al romperse sus sueños
Esa fumaza fantasma Maria Sapatú María Sapatú
En este flash de la distancia
Por el stone de tu añoranza añamembÿré ¡

del poemario inflable Kaya Karioka.

2.4.08

para guachos

para gauchos paranás de paraguay
paralelepípedos das 3 frontaneiras
para decirlo ya en lengua arawakohuitota
alias castellana romance migrante
pues del romance
migrante ni bueno, wilson se
salva (ni la torcida del atelético para
naense)
para guachos paranás de paraguay
para ná enses/entes
allende das Seiendes, co
marca dura a
llende, aquende

31.3.08

Tour (Augusto de Campos)

30.3.08

Los tres deseos del niño Pou

Que en paraguay siempre haya cuarteles
Porque alli se hacen las más ricas galletas
Y tienen los mejores pelukeros
Y te dan las mejores botas
Y nunca falta papel higiénico
Y si estás trizte no se nota
( agacharse carrera mar triscar la vandera)
Y las hijas de mi general te sonríen siempre al pasar
Tiene las colas más patrióticas que un marikal
Las tetas más valientes que un jakaré
Y bajo su piel circula pura leche guaraní

Que en paraguay siempre haya hospitales
Con sus enfermeras azabaches
cabalgando las madrugadas rectales purulentas
repartiendo ternura de valkirias
y morfina para todos los poetas
y todo gratis para los que van a nacer
y todo tranki para el que va morir

que en paraguay nunca falte cola de zapatero
para los niños de mi barrio
celulares escolares(nuestra cultura debe ser portátil)
que pongan más semáforos eso sí
el tráfico está más mbore cada día
izquierda y derecha agua y espumita
una monedita aquí otra por allá
que purete es el vidrio ñemopotí
y nada más señor presidente
gracias a dios, usted es inmortal…